Por qué organizar la tarde en torno al spa
Dejvice es uno de esos barrios de Praga que muchos visitantes solo ven desde la ventanilla del tranvía, camino del Castillo. Los praguenses, por su parte, lo asocian con universidades, embajadas y calles tranquilas flanqueadas por edificios de la Primera República checoslovaca. Precisamente por eso es el lugar ideal para una tarde que no se parezca a una lista de monumentos por tachar. Aquí no hay multitudes en cada esquina ni colas interminables y, sin embargo, a un cuarto de hora a pie os espera un parque con vistas al río o las murallas del Castillo de Praga. Basta con fijar un punto de anclaje, por ejemplo noventa minutos en una sala privada con bañera, para que el resto del plan encuentre su propio ritmo: algo antes, algo durante y algo después.
La red Lázně Pramen existe desde 2008; en Dejvice estamos en la calle Dejvická 255/18, a unos dos minutos andando de la estación de metro Hradčanská. A la hora de organizar la tarde, ese dato lo cambia todo. No hace falta taxi, ni transbordos, ni dar vueltas buscando aparcamiento por calles estrechas. Os bajáis de la línea A, pasáis junto a las paradas del tranvía y ya habéis llegado. Igual de sencillo resulta, después, volver al centro o seguir a pie por un barrio que se va quedando en silencio a medida que cae la noche.
En esta guía armamos la tarde tal y como la planearía alguien que vive aquí. Primero, un paseo que funciona incluso en invierno, con la última luz del día; después, la cuestión práctica de los horarios y la llegada; a continuación, el baño de cerveza o su hermano el de vino, y la elección de la sala según con quién vengáis. Para quienes quieran más, describimos una versión larga de dos horas y media y una alternativa silenciosa en la cueva de sal. Al final encontraréis ideas para después del spa y algunos consejos para cuidar la piel de modo que el efecto dure hasta el día siguiente.
Antes de empezar, un dato práctico del que depende todo lo demás: el horario. Entre semana abrimos de 10:00 a 22:00, y los sábados y domingos, de 10:00 a 23:00. Es decir, el plan no tiene por qué terminar antes de que anochezca. El fin de semana podéis empezar algo más tarde y, aun así, daros un último paseo después del baño. Las horas libres concretas aparecen en el sistema de reservas, así que conviene echarle un vistazo antes incluso de quedar con los amigos.
Antes del baño: un paseo por las alturas y una llegada sin prisas
La mejor tarde de spa empieza por no llegar con la lengua fuera. Los alrededores de Hradčanská ofrecen varias rutas de entre veinte minutos y una hora que no exigen planificación alguna. La primera, y nuestra favorita, sube a Letná. Desde la estación os dirigís hacia los jardines de Letná y, en unos quince minutos a pie, llegáis a la explanada desde la que se divisa, al otro lado del Moldava, la Ciudad Vieja con sus puentes y tejados. Al atardecer, cuando se encienden las farolas del muelle, es uno de los miradores más tranquilos de toda Praga. Si os apetece, podéis cruzar el parque hasta el mirador del Metrónomo y volver por otro camino entre los árboles.
La segunda opción va en sentido contrario, hacia el Castillo de Praga. Desde Hradčanská, un camino cómodo bordea las murallas hasta la cara norte del Castillo y el Jardín Real. En un cuarto de hora a pie estáis ante la puerta que da paso a una Praga muy distinta de la de las postales: más callada, con patios por los que a esas horas apenas pasa nadie. Los horarios del recinto y de los jardines cambian a lo largo del año, de modo que conviene consultarlos antes en la web oficial del Castillo. El paseo exterior junto a las murallas, en cambio, funciona siempre.
La tercera posibilidad es quedarse en el propio Dejvice. Las calles entre Hradčanská y la plaza Vítězné náměstí conservan el ambiente singular de la arquitectura de entreguerras, con aceras anchas e hileras de árboles. Es un paseo para quienes disfrutan mirando fachadas, ventanas y pequeñas tiendas sin caminar más de un kilómetro. La ventaja salta a la vista: seguís a un paso del spa y no tenéis que vigilar el reloj.
Y unos consejos sobre la llegada, fruto de la experiencia. Lo ideal es comer al menos una o dos horas antes, y sin excesos: durante el baño de cerveza ya tendréis aperitivo en la propia sala. Llegad unos diez minutos antes para dejar el abrigo con calma. Y si el paseo por Letná os ha pillado con viento o lluvia, no os preocupéis: el agua a 35-38 °C y la cama de paja caldeada os harán entrar en calor antes de terminar la primera copa.
Cómo llegar y cuánto tiempo reservar
Llegar a Dejvice es, probablemente, lo más fácil de toda la tarde. La estación Hradčanská está en la línea A del metro de Praga, así que desde el centro son unas pocas paradas sin transbordo. Junto a la estación paran además varias líneas de tranvía que van hacia Malá Strana, Letná y el centro. Los horarios actualizados, el servicio nocturno y los posibles cortes los encontraréis en la web de la empresa municipal de transportes (Dopravní podnik hlavního města Prahy). Desde la salida del metro hasta el spa, en Dejvická 255/18, hay unos dos minutos a pie, algo que se agradece sobre todo en invierno o con lluvia.
¿Cuánto tiempo reservar? El tratamiento en sí dura noventa minutos en la sala: unos diez de preparación, durante los cuales la mezcla natural se añade al agua delante de vosotros, entre veinte y treinta en la bañera y alrededor de cincuenta de reposo en la cama caldeada de paja de trigo. Si optáis por el programa largo en la sala Manantial Esmeralda (Smaragdový pramen), contad con dos horas y media. Sumadle el tiempo de llegada y salida y tendréis un bloque realista de entre dos y tres horas.
Así podría ser una tarde concreta entre semana:
- 17:30 quedada en el metro Hradčanská y paseo por los jardines de Letná
- 18:40 vuelta a Dejvice y, como mucho, un té o un vaso de agua
- 18:50 llegada al spa y tiempo para dejar las cosas
- 19:00-20:30 baño y reposo en la cama de paja
- 20:45 cena por la zona o un breve paseo por el barrio
- 21:30 vuelta a casa en metro o tranvía
El fin de semana, como cerramos a las 23:00, todo el plan puede retrasarse una hora o más. Es perfecto para quien quiere cenar primero, al menos una o dos horas antes del baño, y al salir limitarse a volver a casa sin prisa. Si venís en grupo grande, merece la pena reservar con antelación. La reserva se hace en línea desde nuestra página de reservas. Y si queréis confirmar cualquier detalle antes, podéis poneros en contacto con nosotros y lo concretamos.
Noventa minutos en un baño de cerveza o de vino
El corazón de la tarde es el baño. Hay dos variantes básicas, con la misma estructura pero con un carácter muy distinto. El baño de cerveza se prepara con auténtica cerveza artesanal Petrovické zlato, lúpulo de Žatec, levadura de cervecería y malta. La mezcla se añade a una bañera hecha a mano con agua a 35-38 °C, muy cerca de la temperatura corporal, y el hidromasaje la remueve suavemente. La sala tiene su propio grifo de cerveza, del que os servís sin límite rubia y negra durante toda la visita, y además os espera algo para picar. El baño de cerveza en una bañera cuesta desde 148 € por sala, tanto si venís solos como en pareja.
El baño de vino es más delicado y aromático. Al agua se incorporan vino tinto, extracto de pepita de uva, hoja de vid, miel, hierbas y flores de lavanda francesa. En lugar del grifo, sobre la mesa aguarda una botella de vino y una tabla de fruta y quesos. El baño de vino en una bañera cuesta desde 201 € por sala para una o dos personas. Ambos precios son por la reserva completa, no por persona.
El desarrollo es parecido en los dos casos. Primero, unos diez minutos de preparación en los que veis exactamente qué echamos en la bañera. Después, entre veinte y treinta minutos en el agua: lo habitual son unos veinte, pero si os apetece podéis quedaros hasta treinta. El resto, unos cincuenta minutos, se dedica al reposo en la cama caldeada de paja de trigo. La sala se templa con la luz cálida de las lámparas y el resplandor de una chimenea eléctrica, de modo que el ambiente resulta acogedor y, a la vez, completamente seguro. Nada de fuego abierto, solo calma.
Es precisamente esa fase de cincuenta minutos la que convierte el spa en un plan de noche y no en un simple tratamiento. Es el momento en que se deja de hablar del trabajo, el móvil se queda en el bolsillo del abrigo y el cuerpo, tras el agua caliente, se relaja por sí solo. Para las parejas es el rato más silencioso de la tarde; para los amigos, la ocasión de una larga conversación copa en mano. En cualquier caso, nadie os mete prisa: la sala es solo vuestra todo el tiempo.
¿Con quién venís? Cómo elegir la sala
Nuestro centro de Dejvice cuenta con cuatro salas privadas, cada una con su propio ambiente y capacidad. El precio, sin embargo, no depende del nombre de la sala, sino del número de bañeras y del baño que elijáis. Por eso, a la hora de planear la tarde, la pregunta clave es con quién vais a venir.
Si venís solos o en pareja, os recomendamos el Manantial Rubí (Rubínový pramen). Es la sala más íntima: una bañera de alerce con hidromasaje, chimenea eléctrica y cama de paja caldeada. Encaja con una cita, un aniversario o esa tarde en la que alguien solo quiere desconectar tras una semana agotadora. Aquí el baño de cerveza sale desde 148 € y el de vino desde 201 € por sala.
Para dos parejas o un grupo de amigos de hasta cuatro personas está el Manantial Dorado (Zlatý pramen), nuestra sala más espaciosa, con dos bañeras de roble. Es la única que tiene dos, así que cada cual elige lo que más le apetece. Las opciones son estas:
- dos bañeras de cerveza: desde 190 € por sala, hasta cuatro personas
- dos bañeras de vino: desde 268 € por sala
- combinación de baño de cerveza y baño de vino: desde 238 € por sala
- cerveza sin límite con aperitivo o botella de vino con tabla de fruta y quesos, según el baño elegido
La combinación, por cierto, zanja el eterno debate entre cerveza y vino. Una bañera de cada, y todos contentos.
Si preparáis una celebración con una pandilla más numerosa, en el spa caben hasta ocho personas a la vez: cuatro en el Manantial Dorado, dos en el Manantial Rubí y dos en el Manantial Esmeralda. Seis personas se reparten cómodamente entre el Manantial Dorado y el Manantial Rubí. Para grupos de más de ocho recomendamos escalonar las horas de inicio, por ejemplo un grupo a las cinco y otro a las siete; mientras tanto, quienes esperan pueden dar un paseo por los alrededores. Así la tarde fluye sin cortes y nadie se queda sentado en una sala de espera.
La versión larga: dos horas y media para dos
Hay tardes que merecen más tiempo. Para ellas está el Manantial Esmeralda, nuestra sala V.I.P. para una o dos personas. Aquí el programa dura dos horas y media y, además de la bañera de alerce con hidromasaje, la chimenea eléctrica y la cama de paja, incluye algo que no encontraréis en el resto del spa: una fitosauna de cedro. Os sentáis erguidos en un pequeño barril de cedro siberiano, con el cuerpo envuelto en el vapor de infusiones de hierbas y la cabeza fuera. Nada de aire ardiente en la cara ni sensación de ahogo: solo un calor agradable durante unos quince minutos.
Hay tres programas, todos exclusivos de esta sala:
- V.I.P. Beer SPA para 1-2 personas, desde 293 €: 15 minutos de fitosauna de cedro, 30 minutos de masaje relajante o exfoliación corporal, baño de cerveza y reposo junto a la chimenea, con Petrovické zlato rubia y negra sin límite del grifo y aperitivo
- V.I.P. Wine SPA para 1-2 personas, desde 326 €: la misma estructura con baño de vino, botella de vino y tabla de fruta y quesos
- Delux Wine SPA para una persona, desde 326 €: fitosauna de cedro, 20 minutos de exfoliación con vino, 40 minutos de envoltura de vino, 40 minutos de masaje corporal completo con aceite de pepita de uva y reposo junto a la chimenea con una copa de vino y tabla de quesos
El Delux Wine SPA es el único programa que incluye albornoz y está pensado para quien quiere regalarse una tarde entera para sí. Funciona de maravilla como regalo de cumpleaños o como premio tras cerrar un proyecto.
¿Cómo encaja el resto del plan? Dos horas y media dan para hacer el paseo antes del spa y dejar para después solo una cena ligera. Entre semana os recomendamos empezar entre las cinco y las seis; el fin de semana, gracias al horario ampliado, podéis hacerlo más tarde sin problema. Los precios son por reserva, no por persona. Los programas V.I.P. están concebidos exclusivamente para una pareja o una sola persona, así que si venís con amigos es mejor optar por el Manantial Dorado y guardar el programa largo para otra tarde a solas los dos.
Cueva de sal y masaje, la opción silenciosa
No todo el mundo tiene ganas de bañera al final del día. Para quienes buscan calma sin agua está el Manantial Zafiro (Safírový pramen), una cueva de sal con diez toneladas de tres tipos de sal: gema, del mar Muerto y del Himalaya. Aquí no hay bañeras. En su lugar, una camilla de masaje, lámparas de sal, luz tenue y un silencio que, tras una jornada en la ciudad, parece casi irreal. Es un sitio al que podéis venir incluso solos después del trabajo, cuando no hay tiempo para el programa completo de spa.
En la cueva de sal se ofrecen masajes de distintas duraciones e intensidades:
- masaje relajante de 30 minutos centrado en espalda, nuca y hombros, desde 33 €
- masaje relajante de cuerpo completo de 60 minutos, desde 50 €
- masaje deportivo de 60 minutos con un trabajo muscular más profundo, desde 75 €
- drenaje linfático por presoterapia de 45 minutos, desde 23 €
- aplicaciones de barro y turba, precio a consultar
Sobre las dos últimas, una advertencia práctica. El drenaje linfático y las aplicaciones de barro o turba todavía no están disponibles en la reserva en línea: se conciertan por teléfono y se pagan en el centro. Además, el drenaje linfático no puede combinarse con un baño en la misma visita, así que conviene plantearlo como una tarde aparte.
El masaje en la cueva de sal, por el contrario, sí se puede sumar al baño. Por ejemplo, uno de los dos empieza con el masaje de espalda, nuca y hombros de treinta minutos y luego ambos se reúnen en la sala de la bañera. O al revés: tras el baño y el reposo en la cama de paja llega un masaje de cuerpo completo de una hora y la tarde se cierra en absoluta calma. Basta con avisarnos con antelación y cuadramos los horarios.
Para organizar la tarde, la cueva de sal tiene otra ventaja: es más breve. Treinta o sesenta minutos caben incluso entre una reunión y la cena. Si la tarde os pilla en Dejvice, quizá después de una cita de trabajo cerca de Vítězné náměstí, es la manera más rápida de cerrar el día lejos de una pantalla. Y si os quedáis con ganas, la próxima vez probad la tarde completa con baño.
Después del spa: cena, paseo y cuidado de la piel
Después del baño llega la parte de la tarde que es fácil subestimar y que, en realidad, decide cuánto os dura la buena sensación. El primer consejo es sencillo y tiene que ver con la ducha. La tenéis en la propia sala, pero os recomendamos no enjuagar la mezcla durante unas dos horas. Así la piel se mantiene más suave y flexible uno o dos días más. Por eso conviene traer ropa cómoda con la que podáis ir a cenar y volver a casa.
¿Y luego qué? En torno a Hradčanská y Vítězné náměstí, Dejvice ofrece un buen número de bistrós, restaurantes y vinotecas donde sentarse con calma y sin ceremonias. Tras el baño suele bastar algo ligero: el cuerpo está relajado y una cena pesada rompería el hechizo. Si la noche es templada, merece la pena volver dando un breve paseo por los jardines de Letná, desde donde, ya de noche, se ven los puentes iluminados y la Ciudad Vieja al otro lado del río. En invierno apetece más subir directamente al metro y estar en casa en pocos minutos.
Un baño caliente y una tarde tranquila casan bien con el sueño. Las fuentes especializadas en descanso llevan tiempo insistiendo en la importancia de una rutina nocturna regular, de limitar las pantallas antes de acostarse y de un entorno sereno. En este sentido, el spa no es solo una experiencia, sino también un buen broche para el día, de esos tras los que no apetece resolver nada más.
Si el tratamiento os ha convencido, en el mostrador de entrada vendemos nuestra propia línea de cosmética de cerveza, elaborada por nosotros mismos: champú de cerveza, acondicionador, peeling corporal, exfoliante corporal y sales de baño. Un baño en casa no sustituye al spa, pero os lo recordará.
¿Cómo reservar la tarde completa? Lo más cómodo es hacerlo en línea, a través del resumen de todos los tratamientos, donde elegís baño, sala y hora. Si queréis regalarla, optad por un bono regalo, con el que la persona agasajada podrá elegir el tratamiento por su cuenta. La validez figura impresa en cada bono. Los detalles sobre las condiciones de la visita están en nuestras condiciones generales, y en nuestro blog encontraréis más ideas para el tiempo libre y el cuidado personal.
Fuentes
- Castillo de Praga: información para visitantes - www.hrad.cz
- Empresa de Transporte Público de Praga (DPP) - www.dpp.cz