El spa en la madurez: por qué hablar claro de accesibilidad

En la República Checa, ir al balneario es casi una herencia familiar, y mucha gente descubre el spa precisamente en la madurez.

Lo que casi nunca se cuenta es lo que más importa: qué tiene que ser capaz de hacer el cuerpo de cada persona para disfrutar de verdad de la visita. La publicidad del sector se recrea en el vapor sobre el agua y en las caras sonrientes, pero rara vez explica si a la bañera se sube por un escalón, cómo se salva el borde o dónde se puede uno tumbar tranquilamente sin trepar a ningún sitio.

La red Lázně Pramen existe desde 2008, y la gran baza de nuestro spa de Praga 6 - Dejvice es la intimidad: cuatro salas privadas en las que solo estáis vosotros y las personas que queréis. Por eso mismo queremos ser igual de francos con lo que cada tratamiento exige físicamente. Este artículo no vende un «spa para todo el mundo». Es una guía práctica para mayores, y para sus hijos y nietos, que quieren saber de antemano qué visita les resultará cómoda, dónde pueden encontrarse con limitaciones y qué alternativa les conviene de verdad.

Repasaremos paso a paso el baño en bañera de madera, os propondremos una sencilla autoevaluación de movilidad, os presentaremos la cueva de sal con camilla de masaje y os explicaremos sin rodeos por qué, cuando hablamos de calor y de enfermedades cardiovasculares, deciden nuestras condiciones generales y vuestro médico, y no el entusiasmo del momento.

Qué supone el baño en bañera de madera, paso a paso

Nuestros baños se disfrutan en tres salas. El Manantial Dorado (Zlatý pramen) cuenta con dos bañeras de roble; el Manantial Rubí (Rubínový pramen) y el Manantial Esmeralda (Smaragdový pramen), con una de alerce cada uno. Todas son amplias, están hechas a mano y cuentan con hidromasaje automático. Tanto el baño de cerveza clásico como el baño de vino duran 90 minutos en la sala y siguen el mismo esquema: unos diez minutos de preparación, en los que se añade delante de vosotros la mezcla natural al agua; entre 20 y 30 minutos dentro de la bañera (lo habitual son unos veinte, y si lo pedís, hasta treinta), y alrededor de 50 minutos de reposo en un lecho caldeado de paja de trigo junto a una chimenea eléctrica.

Vamos con lo importante. A una bañera grande de madera no se entra a ras de suelo. El borde se salva con ayuda de un escalón de madera. En la práctica, eso significa subir al escalón, cargar por un instante el peso sobre una sola pierna, pasar la otra por encima del borde hasta el agua y sentarse despacio. Al salir hay que repetir el movimiento a la inversa, con la piel mojada y después de veinte o treinta minutos en agua templada, cuando el cuerpo está agradablemente relajado y los reflejos, algo más lentos.

Lo decimos con toda claridad: el baño exige una movilidad razonable. No podemos prometeros un acceso sin barreras a la bañera, ni grúa, ni ascensor, ni asideros. Si en algún otro punto del texto os da la impresión de que quizá lo resolveremos sobre la marcha, quedaos con este párrafo, que es el que manda. Preferimos desanimaros a tiempo antes que veros junto a la bañera descubriendo que el borde os queda demasiado alto.

Esto no quiere decir que las personas mayores no tengan sitio en la bañera. Muchas personas de setenta años pasean a diario, montan en bicicleta o trabajan en el jardín, y el escalón y el borde no les suponen ningún problema. Lo decisivo no es la edad, sino cada cuerpo concreto: el equilibrio, la fuerza en las piernas, la flexibilidad de caderas y rodillas y cómo responde la circulación al calor. Por eso, en el siguiente apartado os proponemos una forma sencilla de comprobarlo con sinceridad desde casa.

Cómo comprobar con sinceridad si la bañera es para vosotros

El mejor lugar para decidir es el salón de casa, no la sala del spa. Las preguntas que siguen no son una exploración médica ni sustituyen el consejo de un profesional, pero sí ayudan a calcular si el baño en bañera de madera os resultará cómodo o si conviene elegir un tratamiento en el que no haya que salvar ningún borde.

  • ¿Subís sin dificultad a un escalón alto, por ejemplo al del autobús, y sois capaces de manteneros un momento de pie sobre él sin apoyo?
  • ¿Podéis pasar una pierna por encima de un obstáculo, como el borde de una bañera normal, sin perder el equilibrio?
  • ¿Os levantáis de un asiento bajo con solo un ligero apoyo de las manos?
  • ¿Sentís mareos al poneros de pie deprisa o después de una ducha o un baño calientes y prolongados?
  • ¿Os han operado de cadera o de rodilla? En ese caso, seguid las indicaciones del traumatólogo sobre la altura de los escalones y la flexión de las articulaciones.
  • ¿Tomáis medicación para la tensión o el corazón, o anticoagulantes? Entonces consultad con vuestro médico antes de reservar.

Si habéis contestado «sí» sin titubear a las tres primeras y «no» a las tres siguientes, lo más probable es que entrar en la bañera no os suponga ningún problema. La compañía también ayuda. Cada bañera admite hasta dos personas que la comparten, y el precio es el mismo tanto si venís solos como en pareja: el baño de cerveza en una bañera cuesta desde 148 € por sala y el baño de vino, desde 201 € por sala. Así, vuestra pareja, vuestra hija o vuestro hijo puede estar justo a vuestro lado y tenderos la mano al entrar y al salir.

Si tenéis dudas, llamadnos al +420 728 059 770 o escribidnos por correo electrónico. Os describiremos la sala, el escalón y el borde de la bañera tal y como son en realidad, y buscaremos juntos la opción que tenga sentido. Si al final resulta que la bañera no es lo ideal para vosotros, no lo consideramos una pérdida. Al contrario: tenemos una sala sin bañera, y por tanto sin ningún borde que salvar; de ella hablamos en el siguiente apartado.

Manantial Zafiro: una cueva de sal sin bordes que salvar

La cuarta sala de nuestro spa no se parece a las demás. El Manantial Zafiro (Safírový pramen) es una cueva de sal, no una sala con bañera. En ella encontraréis diez toneladas de sal de tres tipos (sal gema, sal del mar Muerto y sal del Himalaya), la luz cálida de las lámparas de sal y una camilla de masaje. No hay bañera y, por tanto, tampoco ningún borde que salvar. Si queréis saber cómo se llega hasta la sala, llamadnos y os lo explicamos.

Los masajes se dan en el propio ambiente salino. El masajista adapta la técnica y la intensidad a cada persona y puede tener en cuenta, por ejemplo, unas articulaciones sensibles o una espalda agarrotada. La oferta es la siguiente, con precios por reserva:

  • Masaje relajante de 30 minutos: espalda, cuello y hombros, desde 33 €.
  • Masaje relajante de 60 minutos: cuerpo completo, desde 50 €.
  • Masaje deportivo de 60 minutos: trabajo muscular más profundo, desde 75 €.
  • Presoterapia (drenaje linfático con aparato) de 45 minutos: desde 23 €; de momento solo se reserva por teléfono, se paga en el local y no puede combinarse con un baño en la misma visita.
  • Aplicaciones de barro y turba: precio a consultar, reserva por teléfono y pago en el local.

Conviene saber que el masaje de treinta minutos no abarca todo el cuerpo, sino la espalda, el cuello y los hombros. Si queréis que se trabajen también piernas, brazos y la espalda entera, elegid la versión de sesenta minutos. En una primera visita, para quienes toleran peor estar mucho rato tumbados, el masaje corto suele ser un buen comienzo: sirve para conocer el espacio, al masajista y el propio cuerpo.

La cueva de sal no es, ni mucho menos, un premio de consolación. Es un lugar tranquilo y silencioso donde desconectar durante una hora sin vapor ni agua caliente. No vamos a afirmar que la sal cure o desintoxique, porque no sería honesto. Lo que sí ofrece la cueva es un ambiente que serena y un masaje para el que no hay que salvar ningún borde de bañera. Eso sí, una advertencia vale también aquí: nuestras condiciones generales no se refieren solo a los baños, sino igualmente a los masajes, como explicamos a continuación.

Calor, corazón y circulación: por qué decide el médico

El artículo 9 de nuestras condiciones generales enumera los casos en los que no recomendamos ni los baños ni los masajes. Entre ellos figuran las enfermedades cardiovasculares (cardiopatías e hipertensión arterial), el embarazo, las inflamaciones agudas y la fiebre, las heridas abiertas, las infecciones cutáneas y los eccemas, la epilepsia y las alergias a los componentes del baño, es decir, lúpulo, malta, levadura, extractos de vino y hierbas. Para las personas mayores, el punto clave es el primero. Y no por la edad en sí: un cliente de cincuenta años con una cardiopatía está en la misma situación que uno de setenta con la misma enfermedad, mientras que un octogenario sano no lo está.

¿Por qué precisamente el corazón y los vasos sanguíneos? El agua de nuestras bañeras está a 35-38 °C, una temperatura cercana a la corporal: a 35 °C, justo por debajo; a 38 °C, ligeramente por encima. No es una sauna. Aun así, sumergirse hasta el pecho influye en la circulación de varias maneras. La presión hidrostática comprime el cuerpo y desplaza la sangre de las piernas hacia el tórax, de modo que el corazón bombea más volumen en cada latido. Al mismo tiempo, el calor dilata los vasos de la piel, lo que puede bajar la tensión arterial. Y al levantarse de la bañera aparece el riesgo de mareo por el cambio brusco de postura. A todo ello se suman el hidromasaje, la cerveza de grifo en la propia sala (el alcohol también dilata los vasos) y, en los paquetes V.I.P. del Manantial Esmeralda, la fito-sauna de cedro: un barril en el que el cuerpo recibe el vapor de infusiones de hierbas mientras la cabeza queda fuera. Para una circulación sana son estímulos agradables; para un corazón enfermo, una carga añadida.

De ahí una regla sencilla. Si padecéis una enfermedad cardíaca o vascular, no os recomendamos nuestros tratamientos y no nos inventamos excepciones. Si no tenéis claro si este punto os afecta, por ejemplo porque tomáis medicación de forma habitual, os han hecho una intervención hace poco o se os hinchan las piernas, hablad antes con vuestro médico de cabecera o con el cardiólogo. Llevad una descripción concreta: agua a 35-38 °C, 20-30 minutos de inmersión con hidromasaje, unos 50 minutos de reposo después y, en su caso, masaje.

Si de esa conversación se desprende que la visita no os conviene, hay otras formas de que el spa forme parte de la vida familiar. Podéis obsequiar a vuestros hijos o nietos con un bono regalo y que luego os cuenten qué tal fue. La salud siempre va antes que cualquier reserva.

Un caso práctico: el regalo para una madre de más de setenta

Pongamos un ejemplo imaginario. Una hija quiere regalarle algo especial a su madre, que cumple setenta y dos años. La madre se mantiene ágil, pasea por el parque de Stromovka y, según su médico, tiene el corazón en perfecto estado, pero tras años trabajando en el jardín la rodilla derecha le da guerra y sube las escaleras despacio, con la mano en la barandilla. Una amiga le ha hablado del baño de cerveza y le hace mucha ilusión probarlo.

Lo primero es una llamada. La hija explica el caso y recibe la respuesta sincera: a la bañera se entra por encima del borde, ayudándose de un escalón de madera, y para una rodilla a la que no le gusta cargar peso eso puede resultar incómodo. Madre e hija repasan juntas la autoevaluación de más arriba. La madre se da cuenta de que en la bañera de casa entra con dificultad y que se apaña mucho mejor con el plato de ducha. Con eso, la decisión está clara.

Primera opción, la que elige la familia: la madre acude al Manantial Zafiro para un masaje relajante de cuerpo completo de sesenta minutos, desde 50 €. Llega a la camilla sin tener que salvar ningún borde, el masajista ajusta la presión a la rodilla delicada y la hora a media luz entre lámparas de sal es justo la calma que buscaba. Mientras tanto, la hija descansa en un cómodo sillón dentro de la cueva de sal; si también quiere un masaje, le toca después, porque en la sala hay una sola camilla.

La segunda opción tendría sentido si la madre pudiera con el borde de la bañera. En ese caso, ambas podrían reservar un baño de cerveza en una misma bañera en el Manantial Rubí, desde 148 € por sala, no por persona. La hija estaría a su lado y le tendería la mano al entrar y al salir.

El ejemplo contrario es igual de importante. Si el regalo fuera para un abuelo en tratamiento por una enfermedad cardíaca, la respuesta correcta no es «lo metemos en la bañera con cuidado». Según el artículo 9 de nuestras condiciones, ni los baños ni los masajes son adecuados para él. La familia puede regalar el bono a otra persona y organizarle al abuelo una experiencia distinta. También aquí, la respuesta honesta es el mejor servicio.

Cómo preparar la visita

Una buena preparación ahorra nervios, y más todavía cuando uno se mueve con calma. Lázně Pramen está en Dejvická 255/18, en Praga 6, a unos dos minutos a pie de la estación de metro Hradčanská. Abrimos de lunes a viernes de 10:00 a 22:00 y los fines de semana de 10:00 a 23:00. Las franjas de la mañana y de primera hora de la tarde pueden resultar más cómodas: moverse por la ciudad suele ser más tranquilo y el cuerpo aún no acusa el cansancio del día.

Según el artículo 7 de nuestras condiciones generales, conviene llegar entre 10 y 15 minutos antes de la hora reservada. Si el retraso supera los 15 minutos, la reserva puede acortarse o cancelarse sin reembolso, así que dejad margen para el trayecto. También es útil conocer la política de cancelación del artículo 5, porque la salud, con los años, a veces da sorpresas:

  • Cancelación con más de 48 horas de antelación: gratuita, con reembolso íntegro.
  • Cancelación entre 24 y 48 horas antes: se cobra el 50 % del precio.
  • Cancelación con menos de 24 horas o no presentarse: el 100 % del precio.
  • Cambio de fecha: gratuito hasta 48 horas antes, según disponibilidad, por correo electrónico o por teléfono.
  • La reserva es firme en cuanto os llega nuestro correo de confirmación.

Se aplican siempre las condiciones vigentes en el momento de confirmar la reserva. Si no os encontráis bien, más vale cambiar la fecha a tiempo que venir cansados o resfriados.

Y unos cuantos consejos para el día de la visita. Traed calzado fácil de quitar y que no resbale, y venid después de una comida ligera, ni en ayunas ni recién salidos de un almuerzo copioso. Si os bañáis, al terminar incorporaos despacio y quedaos un momento sentados antes de poneros de pie para salir. La cerveza de grifo forma parte del baño de cerveza, pero nadie os obliga a beber; el agua es una opción igual de buena, sobre todo si tomáis medicación. Cada sala tiene ducha, aunque después del baño de cerveza os recomendamos no aclarar la mezcla durante unas dos horas: así la piel se mantiene más suave uno o dos días más.

Cómo reservar la visita que mejor os encaja

Resumámoslo en un sencillo esquema de decisión. Si padecéis una enfermedad cardíaca o vascular, o si os afecta cualquier otra contraindicación del artículo 9 de nuestras condiciones, no os recomendamos los tratamientos; si tenéis dudas, consultad con vuestro médico. Si estáis sanos y la movilidad os acompaña, podéis elegir el baño en bañera: el baño de cerveza, con la cerveza artesana Petrovické zlato, lúpulo de Žatec, levadura de cervecería y malta, desde 148 € por sala; o el baño de vino, con vino tinto, extracto de pepita de uva, hoja de vid, miel, hierbas y flores de lavanda francesa, desde 201 € por sala, con botella de vino y tabla de fruta y quesos incluidas.

Para la familia que quiere compartir la experiencia está el Manantial Dorado, con sus dos bañeras, donde puede disfrutarse la combinación de cerveza y vino desde 238 € para dos personas. Si, por el contrario, el borde de la bañera supone un obstáculo, elegid el Manantial Zafiro y un masaje en la cueva de sal: desde 33 € por el masaje de treinta minutos de espalda, cuello y hombros o desde 50 € por una hora de masaje de cuerpo completo. No hay ningún borde de bañera que salvar y el masajista se adapta a vosotros.

Podéis reservar en línea a través de la página de reservas, por teléfono en el +420 728 059 770 o por correo en info@laznepramen.cz. En la página de tratamientos tenéis todas las opciones a la vista. La presoterapia y las aplicaciones de barro o turba, de momento, se reservan únicamente por teléfono. Si queréis regalar la visita, podéis elegir entre dos tipos de bonos regalo: el bono por importe, con el que la persona agasajada escoge tratamiento y fecha, o el bono para un tratamiento concreto, en el que solo le queda elegir el día. El bono comprado en línea puede devolverse en un plazo de 14 días desde la compra. Para destinatarios mayores, el bono por importe suele ser más práctico, porque les permite pensar con calma si les va mejor la bañera o la cueva de sal.

Con todo, el paso más importante es también el más sencillo: llamad y preguntad. Os contaremos encantados qué os espera y os ayudaremos a dar con la opción que os permita descansar en Lázně Pramen con total tranquilidad, sin temores.

Fuentes

  1. Becker BE: Aquatic therapy: scientific foundations and clinical rehabilitation applications (PM&R, 2009) - pubmed.ncbi.nlm.nih.gov